martes, 7 de septiembre de 2010

IMAGINANDO A UN DIOS PADRE


Si me imaginaria a un Dios Padre, me imaginaría a un padre bueno, a un padre que ame a todos sus hijos. Un padre que no tiene elegidos, ni escogidos, ni hijos favoritos, peor hijos unigénitos. Tampoco un hijo a quién odia y a otro hijo que ama. Si un hijo le hace sufrir al otro simplemente lo apartaría. No le daría permiso para que atormente a sus otros hijos en la Tierra

Me imaginaría a un Dios padre que no quiere que sus hijos sufran, que detestaría que los niños lloren porque no tienen que comer, que no pusiera condiciones y pruebas para llegar a verlo, que no me pidiera que me este arrodillando o lo este alabando para tener contacto con el, que tan solo me dijera que me ama y me enseñaría a ser feliz y hacer feliz al resto.


Me imaginaría a un Dios Padre que fuera como un niño, tan inocente y alegre, que no supiera la marcada diferencia entre el bien y el mal.

Que no tuviera intermediarios , que si cometiera un error, el mismo me lo dijera y si me arrepintiese, el mismo sea el que me perdone. Que no necesitase sacrificar a un hijo suyo tan solo para que el resto crea en él, peormente que con este sacrificio, El perdone los errores de los demás.

No concibo un Dios padre que le guste los sacrificios de sangre. Tan solo concibo un Dios Padre que cuida de su creación, que no permite tanta maldad, tan solo da la libertad de actuar.

Tan solo me imagino a un Padre que no tiene divisiones, que no tiene categorías para los seres humanos, no tiene pueblos elegidos, ni iglesias, ni tantas divisiones en su nombre.

Tan solo un Dios padre, tal como un buen padre humano, que juegue conmigo, que me enseñe, que llore conmigo y que no sea un padre tan lejano que esta en los supuestos cielos al cual no lo puedo ver y se me vuelve inalcanzable.

Si concibiera un Dios Padre, tan solo concibiera un Padre que sea lo que yo sea, me diga “Te amo”.

Francisco Guayasamin

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