martes, 27 de junio de 2017

JUANA DE ARCO - CONDENADA POR HOMOSEXUALIDAD Y TRAVESTISMO



VOCES FATALES - EL PROCESO DE JUANA DE ARCO



Juana de Arco nació en Donremy, Francia el 6 de enero de 1412 fue hija de Jaime de Arco un campesino pobre y sin ninguna instrucción. Su niñez fue apacible y feliz en compañía de su familia y numerosas amigas,  con quienes jugaba alegremente en la campiña francesa, a pesar del peligro que se cernía sobre ellas, por la presencia en suelo patrio de las intrusas tropas inglesas.
Una vez iniciada su adolescencia Juana experimentó una serie de fenómenos mentales que la condujeron  inconscientemente por la ruta del patriotismo hasta la muerte en la hoguera, todo empieza cuando la joven de 13 años confiesa  escuchar “voces divinas” provenientes de seres celestiales.

Con estos relatos impactantes, esta campesina consigue que su majestad Carlos VII la nombre comandante de las tropas francesas, las mismas que luego de sangrientas batallas pudieron  expulsar de suelo francés a los indeseables huéspedes ingleses.

Con la venia real y contando con 17 años de edad, Juana de Arco es jefe de guerra, adopta vestimenta masculina, bandera propia y se coloca al frente de un batallón de 10.000 soldados.   Ella participó con éxitos rotundos en las batallas de Orleáns y Patay entre otras, estos triunfos militares del ejército francés posteriormente permitieron la coronación de Carlos VII como rey de Francia.

En este período de su vida, la líder del ejército francés   mostraba una conducta   distinta a la de  las demás mujeres, este comportamiento atípico se  evidenció con mayor claridad durante la coronación del rey, sucedió que,  durante la ceremonia de investidura real, Juana huyó de la muchedumbre aristocrática y buscó refugio en una apartada covacha, con su mente atiborrada de angustia y crisis existencial.  A esta joven la cercanía de las mujeres  la ponía nerviosa y la volvía irritable.

Para esta militar los afectos femeninos eran un objetivo inalcanzable, por este motivo  se sentía condenada a renunciar al cariño de las mujeres, a los cuales no se atrevía a  mirar ni de reojo, al referirse a las esplendidas bellezas femeninas que formaban la corte, Juana con palabras entrecortadas por los sollozos que salían de lo más profundo de su inconsciente decía: “las damas de la corte me odian en el fondo de su alma”. Agobiada por actos fallidos e inhibiciones, esta jefa de ejércitos   buscaba tranquilidad entre sus tropas, en medio de las cuales se sentía  a salvo. Con este deplorable estado de  salud mental, para Juana de Arco el asunto de la guerra se convirtió en una obsesión que copó toda la razón de su vida.

Entre cantos de júbilo por las proezas de Juana de Arco su fama crecía por toda Francia, mientras esto sucedía en las calles, en el palacio real se empezaba a sospechar de que detrás de la figura de Juana de Arco se encontraba un equipo integrado por nobles, gremios e iglesia, quienes a través de este personaje buscaban formar un ejército propio, cuya misión sería obligar a  Carlos VII a  firmar  una carta de gobierno, para  romper con el absolutismo de la corona. En estos tiempos se comentaba que Juana de  Arco no era ni campesina ni improvisada sino la  hija de Isabel de Baviera.

Ante tal amenaza Carlos VII que no estaba dispuesto a aceptar un cogobierno puso a mover sus asesores, estos empezaron a idear un plan para deshacerse de la joven. Una vez expulsados lo ingleses de territorio francés, los borgoñeses capturaron a Juana y la vendieron a los ingleses al precio de 10.000 francos de oro. Los ingleses al encontrar “sospechosa” la conducta sexual de Juana consideraron que la institución adecuada para su juzgamiento era el Tribunal de la Santa Inquisición.
En este tribunal no se encontró ninguna novedad en las prácticas sexuales de Juana, puesto que  la prisionera había hecho un voto de virginidad perpetua, que la mantenía al margen que cualquier actividad sexual. A pesar de ello fue acusada de crimen nefando o contra natura, ya que según el criterio del tribunal inquisitorial, Juana se había arrogado un género que no correspondía a su “condición biológica”.

Durante el proceso la Inquisición  consideró a Juana de Arco como merecedora de la abominación de Dios por llevar “indumentaria masculina a la cual no tenía derecho”.

Para la cultura de aquella época, a Juana únicamente le podía corresponder la obediencia y el sometimiento sexual al varón, cualquier otra expresión sexual de esta mujer era sencillamente  inadmisible.

 A través de los siglos, a la sociedad le ha costado aceptar que las mujeres se pudieran sentir atraídas por otras mujeres, el común de la gente participaba de una concepción falo céntrica de la sexualidad, las mujeres podían sentirse atraídas exclusivamente por los hombres,  en cambio aunque proscrito y  si se aceptaba que los hombres pudieran sentirse atraídos por otros hombres, pero jamás en una mujer podían despertarse deseos sexuales y afectivos  hacia otras mujeres. Las relaciones lésbicas fueron banalizadas y consideradas sencillamente imposibles de suceder.
Ser mujer equivalía a ser femenina por lo tanto no masculina. Toda mujer que osaba desarrollar actitudes atribuidas al varón era calificada como bruja o desequilibrada mental, por esta situación Juana fue también acusada por el Santo Oficio como “invocadora de demonios”.

El lunes 28 de mayo de 1431 en las celdas inquisitoriales, Juana de Arco era víctima de los miembros del Santo Tribunal quienes le aplicaban torturas físicas que la hacían desplomarse y perder el conocimiento entre convulsiones y gemidos estremecedores. 

Ante estas mazmorras infernales llegó el obispo de Beauvais, Pedro de Cauchon presidente del tribunal que juzgaba a Juana de Arco. Al verificar que la prisionera no renunciaba a vestirse de hombre, le preguntó por qué lo hacía, ella con firmeza le contestó: “Lo hice por mi voluntad sin que nadie me obligue. Me gusta más vestirme de hombre que de mujer. Además, jamás hice juramente de no volverlo hacer”.

El historiador cubano Felipe de J Pérez Cruz considera que la acusación de homosexualidad fue utilizada en Europa en muchas ocasiones para proteger intereses económicos y destruir enemigos políticos, por esta razón el tribunal que procesó  a Juana de Arco dio tanta importancia al “travestismo de la valiente mujer”.

En la Edad Media,  época de mayor represión para    la  sexualidad de los seres humanos,  era considerado como homosexual todo varón afeminado o mujer masculinizada, sin embargo las investigaciones  presentadas por especialistas en el tema como el sexólogo y humanista Siegfried Schnabl  dan a conocer  que solo un 10 o 15 % de la población homosexual presenta signos externos que los hace visibles, por otra desde el ámbito de la endocrinología se afirma   que homosexuales y heterosexuales cromosomáticamente son indistinguibles y su única diferencia está en como expresan su sexualidad.

En la época de   juzgamiento a Juana de Arco se pensaba que cuando el rol de género no era congruente con el sexo biológico, se tenía a una persona con evidencia de desequilibrio psicológico e inversión sexual. Actualmente  en el campo médico se considera que el género, el sexo y  la orientación sexual son independientes el uno del otro.

La tortura para Juana de Arco  terminó el 30 de mayo de 1431, cuando la inquisición la quemó viva luego de 1 año de cárcel, suplicios y humillaciones.  Los asesinos de esta heroína francesa,  consideraron a la  masculinidad de su víctima  como una expresión de homosexualidad latente, a pesar de que no existieron pruebas concluyentes que indique que Juana de Arco era homosexual.
Los estudios de género realizados por la doctora en psicología  Ana Gracia - Mina  señalan que en ningún momento un varón afeminado o una mujer masculinizada, son señales de problemas psicológicos y biológicos o de lesbianismo u homosexualidad. Pues hoy en día, la congruencia entre varón y género masculino y mujer y género femenino, han sido sustituidos en el campo científico por el criterio de que  la andrógina psicológica en los seres humanos es el prototipo de salud mental. Los trabajos de estas profesionales  indican que el modelo de masculinidad y feminidad  que la sociedad obliga de manera radical a llevar a varones y mujeres es el camino que los conduce a adquirir enfermedades psicológicas como: el alcoholismo, drogadicción, fobias, histerias o depresión.
Mentes brillantes a lo largo de la historia han repudiado el  imperdonable acto cometido en contra de Juana de Arco, quien debió haber tenido, todo el derecho para empoderarse de su sexualidad sin intromisión de nadie, pues variables como el género o la orientación sexual son para cada ser humano tan legítimas y profundas como los latidos del corazón.

El proceso inquisitorial presentado, es un compendio de todas las aberraciones científicas que dominaban el medioevo y que fueron el principal obstáculo para el desarrollo material, moral y cultural de la humanidad. 

Eduardo Ramón L.©

Fuentes:
Primarias:
Proceso a Juana de Arco en J.J. Brousson
Extracto de las declaraciones de los comparecientes ante el Tribunal de Poitiers. (Francia)

Secundarias:
Ana García- Mina: Desarrollo del género en la feminidad y la masculinidad
Eribon, Didier: Reflexiones sobre la cuestión gay
Pérez Cruz, Felipe de J.: Homosexualidad, homosexualismo y hética humanista
Llamas, Ricardo: Teoría Torcida
Morillo Vivanco, Rosa: Mujeres Estelares 

Bibliotecas Consultadas:
Pontificia Universidad Católica del Ecuador  - Quito
Universidad Andina Simón Bolívar – Quito
Universidad Técnica Particular de Loja – Loja

1 comentario:

  1. Cuando eres mujer y comentas una publicación polémica en cinco minutos tienes un montón de notificaciones entre las cuales están likes, burlas e insultos, solicitudes de amistad de los que se burlan y te insultan, consejos no solicitados estilo "Regresa a la cocina", comentarios de hombres preocupados por si te encuentras en "tus días", otros te ofrecen sus servicios sexuales argumentando que eres una histérica mal follada, pubertos desconocidos aseguran que te han "culeado", algunos acomplejados creen que te insultan llamándote "longa, feminista o puta".

    Pero cuando un hombre comenta algo como si hubiera descubierto el agua tibia recibe la aprobación solidaria y en gajo de todos los machos a pesar de que en toda la mierda que dijo no terminó diciendo nada. Luego dicen que no hay machismo, que el feminismo ya no es necesario, que ya estamos en el paraíso igualitario, definitivamente viven en una cueva.

    Luciana Santillan

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